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title: "Hotel Quinta La Florida: Un paraíso  en pleno centro"
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date_published: "2026-09-24T10:05:00-03:00"
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  - "alta gracia"
  - "Cosasnuestras"
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  - "ferrocarril"
  - "HotelLaFlorida"
  - "nostalgia"
author_name: "juan carlos"
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# Hotel Quinta La Florida: Un paraíso  en pleno centro

***El Hotel Quinta La Florida forma parte del pasado no tan lejano, pero brillante en que Alta Gracia se lucía con sus establecimientos. Con una estructura fantástica, fue la meca vacacional para funcionarios y empleados jerárquicos del Ferrocarril.***

Ya había cerrado sus puertas hacía poco, y sin embargo, transitar sus instalaciones era un hermoso paseo para todos. El Hotel Quinta La Florida pasó al recuerdo (nunca al olvido) por haber sido un establecimiento pleno de lujo que atrajo la atención de todo el país en búsqueda de sosiego.

**Para reconstruir buena parte de su historia, apelamos a la memoria de dos personas que de niños transitaron sus pasillos. El es Pedro Spinetti. Ella, María Esther Oriti. Ambos, ligados a La Florida por sus respectivos padres.**

### **Contemos la historia**

Este establecimiento fue el sitio en Alta Gracia que el Ferro Carril Central Argentino brindaba a sus empleados jerárquicos para vacacionar. Desde 1920, mucho antes que existiera la Colonia Evita en La Paisanita, fue el lugar donde los ferroviarios buscaban paz y tranquilidad en las sierras de esta parte de Córdoba.   
Llevaba el nombre de una de las calles céntricas de nuestra ciudad (hoy Rafael Lozada) y su primer concesionario fue Federico Koening, quien también era el propietario del mítico Hotel Suizo, en pleno centro de la ciudad (en la actual esquina de Olmos y Belgrano).

![POSTAL QUINTA LA FLORIDA](/download/multimedia.normal.8a0403188701e712.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

****Postal del Hotel Quinta La Florida****

### **Así era el hotel**

Los años fueron pasando, y décadas más tarde, el Hotel fue cambiando de administradores. Uno de ellos fue Vicente Oriti Tizio. El administraba y allí vivía junto a su familia. Su hija María Esther recuerda aquellos años: “Ahí me crie desde los 2 hasta los 11 años. Todos son recuerdos hermosos. Eran 34 habitaciones, distribuidas en distintas alas. Las primeras estaban atrás de la Administración que era donde ahora está la calesita. Unas daban sobre la entrada, aquel camino tan bello bordeado de pinos y otras daban a la pista de baile”.

Así, vamos tomando dimensión de lo que era este hotel. Calle de ingreso arbolada, pista de baile... pero había mucho más.

El Hotel ocupaba todo el predio de lo que hoy es el Correo, la calesita, lo que fue el vivero y todo el espacio donde se ubica el Colegio Nacional. Todo eso era el hotel con sus dependencias.  
Luego del salón del baile, estaba la Gruta con la Virgen, para darle lugar, más allá, a los frutales y a la huerta. Al fondo, estaban los gallineros... es que el hotel se autoabastecía.

“Eso era lo que había en aquella parte. Desde donde ahora está la calesita, hasta el fondo, donde estaban las cocheras. Luego, en el área central había varias habitaciones con sus baños, un pasillo con pérgolas y santa rita que conducía a un gran salón donde había juegos y sillones de cuero”.   
Este salón era la antesala del comedor. Luego seguía la cocina y el lavadero. “Después, eran todas habitaciones que llegaban hasta la pileta principal”.

![HOTEL LA FLORIDA 2](/download/multimedia.normal.8d8523ce34767af6.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

### **No faltaba nada**

Es que en el Hotel Quinta La Florida había dos piletas. Una grande, para los mayores, y otra más chica para los niños. No faltaba nada allí en sus instalaciones. Nada.   
En otra ala, había un gran jardín con rosas y naranjos. Más allá, en lo que sería el sector sobre calle Hernández (donde está el edificio de la ENSAG), había un Parque Infantil. “Era media manzana con juegos para los chicos”. Luego, las piletas de lavar, y como si fuera poco todo eso, la cancha de tenis.

“Entre la pileta chica y las cocheras, había quintas y más allá las últimas habitaciones, con sus baños. Del otro lado, la carpintería, donde se hacía el mantenimiento de todo el hotel. Allí, el encargado por ese tiempo era Don Pedro Spinetti”.

Y aquí entra en la narración, Pedro Spinetti, hijo de Don Pedro, carpintero y herrero por profesión y por vocación.  
“Mis lazos con el Hotel Quinta La Florida son por mi padre. El tenía un taller de carpintería y herrería instalado allí en el hotel. Es que el hotel tenía un cuerpo de gente que hacía mantenimiento”.  
Pedro también trae a la charla los nombres de algunos de los trabajadores del hotel:

“Recuerdo a Teófilo Fernández, que era mozo, que se fue a España y volvió. Había un cocinero de apellido Gastón, pariente del “Chulón·González de barrio Sur y de uno de los actuales Padres del Oratorio Salesiano. También estaba de compañero de mi papá un personaje llegado de Rosario, de apellido Carrerou. Era un tipo muy creativo que incluso tuvo unos cuantos emprendimientos en la ciudad”.

Pedro Spinetti también trae el recuerdo de Vicente Oriti Tizio. “Fue el administrador los últimos años, hasta que cerró a mediados de los sesenta. Todo un personaje, una persona maravillosa y con quien era muy grato siempre conversar. El vivía allí mismo, había un departamento al fondo donde vivía él y su familia. Una gran persona que entre otras cosas, tocaba muy bien el bandoneón, por cierto”.

![HOTEL LA FLORIDA 1](/download/multimedia.normal.8fece214d1b7cd73.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

### **Más de 50 años de historia**

Desde 1920, cuando el polémico empresario inglés Mr. Howard-Williams decidió construirlo y abrir sus puertas, fueron más de cinco décadas de servicio hotelero de primer nivel, teniendo como huéspedes a funcionarios y empleados jerárquicos del Ferrocarril. Junto a la Colonia de la Unión Ferroviaria (destinada a los empleados y obreros) en La Paisanita, simbolizaron lo que fue el ferrocarril para Argentina.

El Hotel Quinta La Florida le dio trabajo a decenas de empleados. Desde mucamas hasta cocineros. Guardavidas, mozos, jardineros, carpinteros, administrativos, y muchos más. Todos ellos creando a diario un ambiente de lujo en pleno centro de Alta Gracia.

A mediados de los 70, decisiones políticas que suelen no entenderse terminaron con su existencia. Luego, las instalaciones quedaron a merced de saqueadores y vándalos. En sus jardines de rosas sólo crecieron yuyos, los frutales fueron desapareciendo.

Años más tarde, el FFCC le cedió a la Municipalidad los terrenos, que fueron distribuidos a diversas instituciones.

***La leyenda del Hotel Quinta La Florida, había terminado definitivamente... En las vitrinas de algún coleccionista, estarán todavía los cubiertos con las iniciales del FCCA, o la vajilla de loza inglesa que engalanaban su salón comedor...***

**Foto de tapa: archivo de Fernando Bepmale. Fotos históricas: Museo Ferroviario de Buenos Aires**

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