DE CÓMO LA CUYANITA TERMINÓ SIENDO SANTA TERESA DE JESÚS

Banderas de mi ciudad 09 de julio de 2020 Por juan carlos
Santa Teresa de Jesús es hoy uno de los barrrios “nuevos” de Alta Gracia, si por nuevo tomamos la construcción de sus viviendas; pero el enclave tiene mucho de historia y sus orígenes se remontan incluso a la primera mitad del siglo XX.
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Santa Teresa de Jesús es hoy uno de los barrrios “nuevos” de Alta Gracia, si por nuevo tomamos la construcción de sus viviendas; pero el enclave tiene mucho de historia y sus orígenes se remontan incluso a la primera mitad del siglo XX.

¿Puede escribirse la historia de un barrio relativamente joven? La respuesta será positiva cuando se trate de un sector urbano que no por nobel deja de contener hitos insoslayables en corta vida.

Barrio Santa Teresa de Jesús (vamos a convenir desde ahora y para siempre que ese sea su nombre), nació al abrigo de lo que originalmente eran propiedades de la Compañía de Tierras y Hoteles. La misma que era dueña del Sierras Hotel y de hectáreas y hectáreas de lotes. Muchos de esos terrenos fueron entregados a sus empleados como pago o indemnizaciones. Gente que incluso no era de acá y nunca tomó posesión de los mismos.

Pero esta firma no fue la única propulsora del progreso en esta parte de la ciudad. En este tema, los laureles hay que dárselos a quien se los merece: Don Elías López. Fue él quien allá por los años 30 y 40, con una fuerza urbanística única, con una visión de futuro envidiable y una sed de emprendedurismo destacada propuso para aquella zona el loteo “La Cuyanita”. 

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“Hombre cordial y generoso, colaboró en toda obra de progreso de la ciudad con entusiasmo y sin retaceos", escribió Miguel Rizutto en su “Historia y Evocación de Alta Gracia”, hablando de López.

“La Cuyanita” tal vez no haya sido su mejor inversión, pero fue el embrión de progreso para que aquellos faldeos llenos de vegetación camino a La Gruta comenzaran a poblarse. 

Los primeros habitantes

Los vecinos más antiguos de la zona recuerdan algunos detalles de aquel loteo, que contaba en sus inicios con apenas siete residencias, ubicadas muy próximas a la torre de distribución de agua entre calles Los Manantiales y Benjamín Matienzo.

Carlos Sodor, vecino estival del barrio, relata: "Llegábamos en el camarote del tren a la estación de Alta Gracia. Mi madre le mandaba carta a Don Laureano Pascuarelli, a la casilla de correo N° 71 de la villa , para que nos fuera a buscar con su Chevrolet. La Cuyanita era super tranquila y con muy buena gente. El tanque ya estaba construido cuando vine la primera vez en 1943”.

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 Un lugar en el mundo

Santa Teresa de Jesús está ubicado en un enclave natural magnífico. Con los arroyos delimitando buena parte de su geografía, y las historias que crecieron al abrigo de sus calles de tierra.

Si algo se destaca de este barrio, más allá del verde siempre presente, es que sus años de vida están marcados por la presencia de reconocidos artistas. Ayer y hoy, el arte se hace presente en su cotidiano transitar. Hoy Julio Incardona; ayer Gabriel Dubois, su hijo “Tití” y su mejor alumno, Luis Hourgras le fueron dando a este costado de la ciudad una impronta artística singular. Uno, a simple vista piensa que sería casi imposible no inspirarse en algunos rincones del arroyo, o mirando las sierras…

El barrio encierra en sus límites a varios íconos de la historia de Alta Gracia. Algunos figuran como nombre de alguna calle, otros en las instituciones que son punto de encuentro de sus vecinos. Y por qué no en su propia geografía.


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Nombres ilustres

Busquemos ejemplos. La escuela del barrio lleva el nombre de Enrique Larreta, quien en 1918 le compró a José Aguirre Cámara el campo “El Potrerillo”, antiguo dominio jesuita. Allí vivió el autor de “La Gloria de Don Ramiro”, una de las plumas importantes que transitó por estos suelos.

Respecto a la escuela en sí, durante la segunda intendencia de Luis Héctor Peralta (1973 – 1976), se iniciaron las gestiones ante la Compañía de Tierras y Hoteles para la donación del terreno donde se construyó el edificio. Fue el 31 de marzo de 1984 cuando comenzaron a dictarse clases en esta querida escuela.

Pero ya que está, digamos que está ubicada sobre la calle Pedro Bútori, que demarca uno de los límites del barrio. Y fue precisamente Bútori uno de los más respetados intendentes que tuvo Alta Gracia en toda su historia (1922 a 1928). “Era italiano, bien gringo, trabajador y progresista, de esos que venían a hacer Patria. No leía ni escribía bien el castellano, sin embargo fue capaz de imprimir a la población un ritmo de trabajo y progreso al que no estaba acostumbrada”, escribió en su trabajo María Inés Carignani.

La calle lleva su nombre entre otras cosas porque durante su gestión se construyó el puente sobre el arroyo en El Cañito (por entonces en el llamado “Camino a los Paredones”). 

Otro de los puntos de encuentro que tiene Santa Teresa de Jesús es –sin dudas- la casa donde viviera, creara y enseñara Gabriel Dubois. “La Peña” es un ícono del barrio, albergando durante décadas el arte y la cultura a través de su dueño primero y más tarde del gran Luis Hourgras quien, para los vecinos siempre fue simplemente “Luisito”.

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De mitos y leyendas

La zona del arroyo tiene algunas historias que de tan contadas, ya casi son leyendas urbanas. Como la que cuenta que el nombre “La Chirola” que lleva uno de sus balnearios viene de un croupier del viejo casino que funcionaba en el Sierras Hotel. Dicen que dicen que gracias a las monedas que le daban de propina en el trabajo (caja de empleados), fue comprando su terreno y construyendo su casa, junto al arroyo. El decía que lo había hecho con sus “chirolas”. Y de allí quedó bautizado popularmente el balneario que estaba frente a su vivienda. Es más, cuentan que en aquella casa se realizaban grandes fiestas. No siempre aptas para todo público, por cierto. Leyendas urbanas, que le dicen…

Santa Teresa de Jesús invita a recorrerlo. Sus calles de tierra, su verde, su geografía son un convite permanente. Se respira distinto por aquellas lomas donde lo moderno se mixtura con la historia.

(Gracias por los aportes de datos a Mariana Eguía, Walter Villarreal, Fernando Bepmale, Carlos Sodor y Marta Heredia).

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