Fue a finales de los años cincuenta, tal vez con los sesenta amaneciendo. El escenario, el histórico barrio Norte y los protagonistas dos novios y toda su comitiva de familiares y amigos.
"Una sequía impresionante" es un capítulo de los tantos que tiene el libro "Viejas estampas de Alta Gracia", escrito por Jorge Zemborain, y queremos compartirlo con ustedes.
El museo Jesuítico no siempre fue museo. Lo que conocimos como Casa del Virrey Liniers apenas comenzó a ser un espacio destinado al público, durante muchos años fue residencia privada de una reconocida familia de Alta Gracia.
Normalmente, cuando posteamos una fotografía en nuestras redes sociales la reacción es unánime a la hora de opinar sobre la misma. Entonces, un recuerdo dispara otro, una cara termina siendo referencia para una historia, y así se va desarrollando el diálogo entre nuestros amigos lectores de Cosas Nuestras.
En verdad, es un error no tan error. Porque en realidad el personaje altagraciense al que hacemos referencia fue Concejal. Claro que su acción más importante la cumplió habiendo sido dos veces intendente de la ciudad.
Hay personas que forman parte de la historia misma de la ciudad. Los motivos por los cuales trascienden su tiempo pueden ser varios. En el caso de Doña Piru, son pocos los vecinos de Alta Gracia que no hayan al menos escuchado hablar de ella.
Don Cristóbal Cuello falleció ayer a los 91 años. En Cosas Nuestras queremos rendirle un homenaje volviendo a publicar la nota que hiciéramos con él hace ya unos años.
Barrio Gallego no figura en los planos ni en catastro. Este segmento de ciudad aparece como parte del extenso y variopinto Pellegrini, aunque poco tiene que ver con él. Barrio con identidad propia e historias que merecen ser contadas por sus propios protagonistas.
Este grupo fue uno de los importantes que durante los años setenta marcaron el compás folclórico de Alta Gracia. Como otros, trascendió fronteras mostrando un componente musical que los destacó tanto en el ámbito local como en los grandes festivales
La industria textil de regionales fue un símbolo de Alta Gracia. Durante muchos años, posicionó a la ciudad y además significó innumerables puestos de trabajo.