Hace más de 50 años, Alta Gracia tuvo entre sus empresas locales, una que marcó la infancia de varias generaciones. Las “gallinitas” Pio Pio fueron marca registrada en el paladar de muchos, y un auténtico ícono de emprendimiento altagraciense.
El Comedor Echenique fue, durante un buen tiempo, uno de los puntos de encuentro para muchos vecinos de la ciudad. Fue toda institución, y un símbolo de la cocina casera para disfrutar en cada almuerzo o cena
La Bombonería y Regalería “La Cinta de Agua” fue todo un símbolo de las décadas del setenta y del ochenta en nuestra ciudad. Finos bombones, los mejores presentes... era el lugar ideal al cual concurrir si uno quería necesitaba quedar bien con alguien a través de un presente. Y detrás de este emprendimiento, una historia de vida que merece ser contada.
Alta Gracia tuvo industrias cuyos productos recorrieron el país y el mundo. Injusto sería no mencionar la fábrica de muñecas que perteneció a la familia Dufrechou.
Dicen que las historias se cuentan desde el principio. Por eso, buscamos en aquellos inicios de lo que fue una de las más icónicas confiterías de nuestra ciudad para conocer algo más sobre ella.
Para cualquier altagraciense que se precie de tal, hablar de Pizzería Miguelito es hacer referencia a un lugar donde una simple pizza era motivo de elogio.
Era el bar “del Hugo”, del “Colorado”. Era el bar que cerraba la Belgrano antes convertirse en Libertador, y que sobrevivió hasta donde pudo los embates del progreso y las ansias expansionistas de Becerra.
La Cuevita de Cuevas fue, y es, un lugar tradicional. Uno de esos sitios donde uno elige la mesa y comienza a sentir el calor familiar de quienes lo atienden.
En el caso de La Polar encontramos un bar con una historia tremenda, y con miles de historias escritas en sus mesas y su mostrador durante más de medio siglo.
Son pocos los comercios de nuestra ciudad que han transcurrido a lo largo de los años logrando sortear los distintos vaivenes económicos que propone un país donde invertir es cosa de valientes, y crecer un asunto propio de emprendedores de verdad.
Hay personas que forman parte de la historia misma de la ciudad. Los motivos por los cuales trascienden su tiempo pueden ser varios. En el caso de Doña Piru, son pocos los vecinos de Alta Gracia que no hayan al menos escuchado hablar de ella.
Don Cristóbal Cuello falleció ayer a los 91 años. En Cosas Nuestras queremos rendirle un homenaje volviendo a publicar la nota que hiciéramos con él hace ya unos años.
En las últimas horas, falleció Roberto el "Gringo" Petrini. Maestro y forjador de boxeadores en Alta Gracia. Un tipo simple que hizo del pugilismo su pasión y su vida. En Cosas Nuestras lo homenajeamos reproduciendo una entrevista que mantuvimos con él allá por junio de 2014. El “Gringo” fue boxeador amateur. Pero además fue manager, promotor, maestro, confesor y amigo de generaciones de boxeadores de Alta Gracia.
Barrio Gallego no figura en los planos ni en catastro. Este segmento de ciudad aparece como parte del extenso y variopinto Pellegrini, aunque poco tiene que ver con él. Barrio con identidad propia e historias que merecen ser contadas por sus propios protagonistas.
Este grupo fue uno de los importantes que durante los años setenta marcaron el compás folclórico de Alta Gracia. Como otros, trascendió fronteras mostrando un componente musical que los destacó tanto en el ámbito local como en los grandes festivales