FALUCHO CORTES: EL PRIMERO DE UNA DINASTÍA DE ÍDOLOS

Alta Gracia Deportiva 21 de marzo de 2022 Por juan carlos
En realidad, su documento de identidad dice que se llama Ricardo Osvaldo Cortes, pero todos, absolutamente todos, lo conocen como “Falucho”. Y en Alta Gracia, hablar de Cortés es hablar de boxeo. Fue el primero de unos cuantos que se calzaron los guantes y que dejaron bien parada a la ciudad. Hoy, rescatamos su historia...
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En realidad, su documento de identidad dice que se llama Ricardo Osvaldo Cortes, pero todos, absolutamente todos, lo conocen como “Falucho”.  Y en Alta Gracia, hablar de Cortés es hablar de boxeo. Fue el primero de unos cuantos que se calzaron los guantes y que dejaron bien parada a la ciudad. Hoy, rescatamos su historia...

Se llama Ricardo Osvaldo Cortés, pero todos, absolutamente todos, lo conocen como “Falucho”.  Y en Alta Gracia, hablar de Cortés es hablar de boxeo.

Falucho fue el primero de una familia de boxeadores que hizo historia en nuestra ciudad. Cosas Nuestras decidió ir a buscarlo a su casa, sacarlo del olvido y pedirle que cuente sobre su carrera deportiva.
No fue complicado dar con él. Con algunos datos aportados por nuestro amigo Palito, solo fue cuestión de preguntar. No hubo nadie que no lo conociera allá en 1º de Mayo. Queremos hacerte una nota. “¿A mí? Bueno, dale”, nos dijo mientras no podíamos dejar de ver las fotos que colgaban de la pared de su casa. Fotos con Nicolino Locche, con Ringo Bonavena… “me falta una que tengo con Monzón que la presté y la tengo que recuperar”, nos dce.
El lugar elegido para la charla fue el Bar Palito, que nos recibió con los brazos abiertos como siempre. Contame tu historia, Falucho…
“En realidad no fui el primero. Antes que yo estuvo un medio hermano mío, hijo de mi mamá, que se llamaba José Roberto Pacheco. El fue el primero, que peleó como amateur. Luego seguí yo”, comienza contando Falucho.
¿Familia de boxeadores? Y si no, sigamos… “Eramos cinco hermanos, yo soy el más grande. Luego viene Tatín, que también hizo un par de peleas en Sportivo, pero dejó enseguida. Luego sigue “Chiquitina”,  que en realidad se llama Julio. Luego Carlos y por último, Alberto”.

Los primeros pasos

“Nací y me crie en barrio Sur. Cerquita de los Salesianos, por la 3 de febrero junto a las vías. Había una casa vieja y yo vivía al fondo. 
Empecé en los medianos, con 61 kilos y algo. Luego fui entrenando y crecí en peso, y llegué a los medio medianos en 65 kg. Llegué a pelear hasta con 72 kilos con el paso de los años.
Yo no tenía mucha pegada, era más bien vistoso y bueno en el trabajo de defensa.
Empecé a hacer boxeo con Domingo Páez, que fue también boxeador. Vivía en la calle Mariano Moreno, en barrio Sur como yo. El gimnasio lo tenía en el Frontón, en Sportivo ahí en Brasil y Méjico. Luego de un tiempo ahí me fui al Club Colón, donde había otro entrenador y 
seguí ahí. 
Luego llegaron el flaco Repossi y el gringo Petrini. Yo me sentía bien ahí, ya en esa época me entrenaba al fondo de la carpintería de Petrini. Lo que fue el Cucheta Boxing Club. 
Por entonces boxeaban en Alta Gracia Juan Díaz, el zurdo Flores, alguno de los Polanco… estamos hablando de fines de los sesenta. Yo nací en 1950 y empecé en el boxeo a los 18 años, así que fue por esa época”.

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Los años amateurs

“Por ahí me arrepiento de no haberlo tomado como una verdadera profesión, porque todos me decían que tenía condiciones. Pero también hubo otras cuestiones, yo formé una familia de muy jovencito, a los 17 años. Y tenía que trabajar, también…Nueve hijos me dio mi primera mujer. Me gustaba mucho sentirme reconocido en la calle, cuando la gente me conocía y me saluda porque me conocía del boxeo”.
Dueño de una tremenda carrera como amateur, Falucho cuenta: “hice 126 peleas como amateur, y la verdad es que me fue bastante bien casi siempre”.

La pelea con Martillo Roldán

Entre los rivales que enfrentó como aficionado, Falucho se cruzó, por ejemplo, con Juan Domingo “Martillo” Roldán. ¿Y cómo te fue? “Malísimo (risas). Me agarró con una mano izquierda en la sien y no pude recuperarme más. Pegaba fuertísimo, era una bestia. Encima jugaba de local en Freyre. Con el tiempo me lo crucé, él ya era profesional y yo había dejado, y nos pusimos a charlar de aquella pelea”.
Otro de los rivales duros que enfrentó como amateur fue a “Terremoto” Cardozo. Con él, empató una vez en el viejo Córdoba Sport y luego le ganó por puntos. “Lo enganché justo cuando bajó las manos y ahí nomás lo enganché”, recuerda.

Falucho no era noqueador, era más bien técnico. “El golpe que mejor se me daba era el uppercut”.
Le tocó pelear pr todos lados. Acá en Alta Gracia, obviamente, pero anduvu por todos lados, “imagínate con esa cantidad de peleas y en varios años, tuve que viajar por todos lados. En el balance, no me puedo quejar, he perdido por nocaut, he ganado por nocaut, como todo en la vida, se gana y se pierde. Calculá que debuté como profesional recién a los 29 años, ya de grande”.
¿Te acordás con quién debutaste en el profesionalismo? “Si, fue en Córdoba con el flaco Rubén Morfino. Empatamos. También pelee con el Chueco Araya y con varios más”.

Como profesional su carrera fue más corta. 
Fueron solamente 16 peleas, antes que decidiera colgar los guantes y dedicarse de lleno al trabajo.

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Las fotos con los grandes

Falucho con Ringo. Falucho con Nicolino. Falucho con Monzón. ¿De dónde conociste a esos monstruos?
“Fue en Buenos Aires, cuando entré en el Campeonato Argentino Amateur. Peleábamos y entrenábamos en el Luna Park y compartíamos vestuarios y gimnasio con esos fenómenos. Entonces…¡cómo no me iba a sacar fotos con ellos!. Además, eran tipos mus dados, muy sencillos, que no tenían problemas en a lo mejor darte consejos a la hora de pelear. Ringo Bonavena era un fenómeno. Con él tuve más relación, hasta me invitó a su casa un día. Era muy apreciado, muy campechano. Por algo fue ídolo. A Monzón lo conocí en Huinca Renancó una vez que fui a pelear contra un crédito local al que le gané por abandono”. Atesora esos cuadros como tesoros, y no es para menos.
Dato anexo: en el Campeonato Argentino de Amateurs llegó hasta semifinales, haciendo un gran campeonato.
Cada vez que habla de su hermano Juan Carlos, se le hace un nudo en la garganta. “Era bárbaro, Carlitos. Qué buen boxeador, era ligero, era guapo y a al vez técnico. Flaco, de brazos largos…” No cabe duda 
que lo sigue extrañando.

“Yo de profesional me entrenaba en el Córdoba Sport, con técnicos de allá. Pero también tenía mi entrenamiento acá. Me iba corriendo hasta Despeñaderos. A veces agarraba para el lado del Dique Los Molinos y llegaba hasta Ciudad de América. Paraba a descansar en la Cuesta del Aguila, me acuerdo. Tenía un estado bárbaro y era pibe”.

La charla con Falucho continúa, mientras cuenta sus historias, habla de sus peleas. “A pesar de haber perdido, la pelea más importante fue la que hice contra Roldán”.

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Eternamente boxeador

Falucho Cortes fue empleado de Obras Sanitarias (luego Cosag) durante más de tres décadas. Es que había que llevar varios platos de comida a casa. “Con mi primera mujer, Elsa que falleció tuve 9 hijos y con mi actual mujer (Paola), otros tres. Doce en total”.
¿Seguí viendo boxeo? “Si, claro, cada vez que puedo. En la tele me prendo en todas las transmisiones, me apasiona”. De los que ha visto, recuerda: “me gustó mucho Ringo, lo seguí siempre. 
Otro que te llenaba los ojos era Horacio Acavallo, era un gran boxeador.

Es que en todos los ámbitos, acá, en el país y en el mundo, Falucho convivió con grandes boxeadores. No era fácil destacarse entre ellos, y él supo hacerlo y estar a la altura.
Así, Ricardo Osvaldo Cortés, “Falucho”, nos regaló su historia deportiva. “Me hubiera gustado pelear un poco más. Pero había que laburar. Tuve buenos entrenadores como Mercado o Archino que me enseñaron mucho y me hicieron gustar el boxeo”.
Fue el primero de una dinastía de ídolos que tuvo Alta Gracia. Tal vez el menos mencionado, pero no por ello el menos importante. Tenía una historia para contar, y en Cosas Nuestras no podíamos no disfrutarla…

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