


La Alta Gracia que surgía en los albores del Siglo XX tenía raíces profundamente ligadas a lo católico. Sin embargo, ello no fue obstáculo para que los placeres terrenales en el pueblo de calles de tierra, turistas adinerados y changarines que "se hacían el día" trasladándolos hasta el Sierras Hotel o algún otro establecimiento de los que surgían en la incipiente Villa.
Según lo contado por el inolvidable periodista e historiador Oscar Ferreyra Barcia en un artículo aparecido en aquella estupenda revista que fue "El Alma que Cuenta", al narrar historias de Barrio Norte, dice lo siguiente:
"Allá entre los años 1918 y 1919 sucede algo inusual en la devota villa de Solares. Se construye sobre la calle México (Alfonsín) entre las hoy denominadas Brasil y Agustín Aguirre, un gran salón con sus respectivas dependencias en la que se instala lo que se llamó "El Bar de las Camareras" por ese lugar de diversión nocturna para gente mayor, y al que concurrían respetables vecinos a tomar unas copas y a pasar unas horas de distracción en compañía de atractivas mujeres que hacían las veces de las que ahora se las conoce como "coperas" en similares locales de diversión.
Por disposición de la Policía, en el año 1922 fue clausurado por haberse producido en su interior un gravísimo hecho de sangre con un muerto y varios heridos.
Con el tiempo aquel local fue ampliado y refaccionado y allí abrió una casa de Hospedaje llamada "La Vascongada". Durante muchos años la casa siguió en pie y por allí fueron instalándose varios negocios con el correr del tiempo."
El caserón continuó en pie hasta no hace mucho tiempo. Como lo dijo Ferreyra Barcia, estaba subdividido en pequeños locales comerciales. Techos altos, con vigas de madera y losas de ladrillos. Paredes gruesas y riguroso sótano. Vestigios de un pasado un tanto lujurioso que tuvo este sector de la ciudad.



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