El gran desafío, a la hora de hablar de Marcelo Farías, es intentar hacer una nota distinta, donde el básquet –algo que no podremos obviar por cuestiones lógicas- sea solo una parte de lo que él mismo cuente.
Don Antonio Minicone fue todo un personaje, eso queda claro. Pero mucho más allá del personaje, vivió un hombre con una historia de vida durísima, que lo forjó en su personalidad. Y que le dio mucho, muchísimo a Alta Gracia.