



Alta Gracia
Vení conmigo
-Belgrano arriba-
que subidos a la tarde
un Tajamar de gente
salió a pasear el optimismo.
¿Qué ciudad tranquila... eh?
Cerquita nomás del centro,
faroles de hierro negro
y canteros sorpresivos
de amapolas vergonzozas...
han salido también
a mirar la tarde.
Las vidrieras te hacen chistes
y la plaza se muere de risa,
los domingos...
¡Pero qué linda ciudad!
Tan museo,
tan reloj...
Si aquí al turista
le damos las doce...
¡antes de hora!
¡Ah! Pero no hagas caso:
los barrios... son los barrios...
y si alguna bronca te amenaza
es el costado de la vía
que a veces duele un poco.
El viejo bandoneón del arroyo
rezonga de espuma entre las piedras,
¡con tanto olor a matadero!
En la canasta de mimbre,
el sol se reparte en pastelitos
y los pibes de la otra cuadra
-con querosén de la Shell-
se lavaron la cabeza.
Pero dale, che!
Que hoy es domingo:
ya vas a ver...
¡qué linda se va a poner la plaza!

Julio Conforti tuvo a su cargo uno de los dos kioscos que estaban en la vieja terminal. No hace mucho nos contó sobre aquellos años...

Recuerdos de un almacén, allá en el corazón de barrio Gallego
Un recuerdo personal de este periodista, pero que forma parte de la memoria popular de barrio Gallego. El Almacén "Los Hermanitos". El del gallego y de Doña Mary.

La historia de cómo el "Mojarra" se convirtió en Campeón
Juan Gumersindo Quinteros. De caddie a jugar un Mundial. El golf en sus venas para el mejor de todos los tiempos en nuestra ciudad.

Horacio tal vez sea el resumen de todo lo que expresa la famosa frase de “la pelota siempre al 10”. Es que su sola presencia en cancha, durante años, fue un seguro de buen fútbol, de botín inteligente. De pase bien dado y jugada bien terminada.
