Crónicas de cuando el CEDAG le estropeó la vida a oxidados dictadores

Fue la primera gran experiencia participativa de la naciente democracia.

Cosas Nuestras 22 de junio de 2022 juan carlos juan carlos
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Los años ochenta trajeron la democracia que tanto costó recuperar. Pero incluso antes de su arribo formal en diciembre de 1983, se gestó en nuestra ciudad un movimiento que fue estandarte de la participación y organización popular: el Centro Estudiantil Alta Gracia (CEDAG).

Desde la historia de cómo nació la idea, quiénes lo gestaron y cómo creció y actuó, de todo eso hablamos con algunos de quienes fueron sus dirigentes.

“Lo de dirigentes nos quedaba grande. Eramos jóvenes todos hijos de la dictadura, no habíamos tenido ningún ejercicio democrático en nuestro secundario y recién entrábamos en la universidad. Eramos muy nuevitos en esto de participar activamente, pero sabíamos que algo había que hacer” (Marcelo Geremía).

Algo había que hacer, un sector tan movilizante como la juventud no podía quedarse quieta ni menos callada.
“¿Cómo nació la idea? Una de las veces que nos íbamos a dedo a la Facu, subimos en un auto Fernando Saieg, Marcelo Geremía y yo. Mientras Fer hablaba con el conductor, nosotros pensábamos que eso no podía seguir así, que como estudiantes teníamos que hacer algo por nosotros y por la sociedad”. (Daniel Petrini).

El inicio de las actividades del CEDAG, su nacimiento oficial fue el 10 de junio de 1983.
“Fue algo muy importante. El contexto en que se dio, a mediados del 83 potencia lo que significó agruparse, luchar por nuestros derechos y salir a la calle a pelear por lo que consideramos justo”. (Sergio De la Torre)
Es que en el CEDAG confluían todas las ideas, todos los credos y todas las ideologías.
“Políticamente teníamos pensamientos e ideologías distintas, y hasta había apartidarios. Igual, recién empezábamos a arrancar en nuestra práctica política. Pero todos con un objetivo común que era buscar reivindicaciones y participar juntos”. (Marcelo Geremía)

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La idea fue tomando forma:

“La idea surgida en aquel auto la compartimos con compañeros y amigos estudiantes. Asi, por ejemplo, Sergio De la Torre redactó el Estatuto y elegimos la primera Comisión donde estábamos Walter Tetti, Marcelo, Sergio, Graciela Rodríguez y yo, entre otros. Se fue sumando gente como Graciela Vélez, José Luis Buoni, Miguel Zamora, Ana Burghini...” (Daniel Petrini)

Una comisión y distintas áreas de trabajo, luchando por sus derechos y con sensibilidad social.
“La idea fue insertarnos en las distintas cuestiones sociales. Por ejemplo, a través del área Educación usábamos la pedagogía de Paulo Freire. Eramos tal vez visto hoy un poco asistencialistas en algún caso. Ibamos por ejemplo al Valle Buena Esperanza y mejorábamos la escuela junto a los vecinos. También había un área Deportes, otra de Cultura”. (Marcelo Geremía)

El abono estudiantil, la gran lucha, el gran logro

Viajar a Córdoba en colectivo durante los ochenta no sólo era incómodo y poco agradable. Además, era caro. Los estudiantes tenían el mismo descuento en sus abonos que cualquier hijo de vecino. Y allí, de la necesidad nació el derecho y el reclamo. 

La lucha era clara: 50% de descuento en el abono; el reconocimiento por tiempo ilimitado de los viajes ya comprados, y el refuerzo de servicios en horarios pico.

“Cuando discutíamos lo del abono estudiantil, fue él quien planteó que si estaba el derecho a educar, también existía el derecho a aprender. Si había abono para los docentes, también debía haberlo para los estudiantes. Cada estudiante que viajaba a Córdoba pagaba por adelantado un dinero que las empresas hacían trabajar. En aquel entonces, el presidente de la Satag era también presidente de la Fetap”. (Marcelo Geremía)

Quedaba claro el escenario: boleto caro y servicio malo. La lucha comenzó en los escritorios.. y en la calle. 
El 28 de abril de 1984, una multitud ganó el centro de la ciudad. La marcha, que recorrió toda la Avenida Belgrano finalizó con discursos en la explanada del museo.

“La marcha que organizamos fue multitudinaria, cortamos el centro de Alta Gracia. Algo que hacía años no se veía en la ciudad, que recién salía de la dictadura”. (Daniel Petrini

De los escritorios a las calles, y de allí a los ámbitos políticos.

“Fue un revuelo bárbaro que dio sus frutos porque a raíz de todo esto, y de nuestras gestiones se interesó en el tema el Gordo Eduardo Luppi, que era Senador provincial.El fue quien trabajó desde adentro de la política para que saliera una resolución que no solo nos cobijó a nosotros, sino que incluyó a todos los estudiantes de la provincia” (Daniel Petrini)

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Una corta, pero rica historia

La vida del CEDAG fue relativamente corta. Tal vez debiera decirse que cumplió los objetivos previstos y luego se fue desgastando. O, más optimistas, decir que de su seno surgieron militantes políticos y sociales que construyeron los primeros años de la democracia naciente.
Como sea, a lo largo de su existencia, dio forma a varios momentos inigualables.

“Desde el CEDAG organizamos nada menos que el debate entre los candidatos a intendente de la ciudad. Fue algo histórico y muy enriquecedor desde lo político para una sociedad que debía volver a ejercitar sus derechos”. (Sergio De la Torre)

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Pero no fue el único evento de participación política que tuvo como organizador al CEDAG.
“Otro hito fue la organización de un Congreso de la Juventud, donde reunimos muchísima gente de distintos colores políticos y religiosos debatiendo en la Colonia José María Paz”. (Sergio De la Torre)

Si bien la lucha por el abono, el debate de candidatos a intendente y el Congreso de la Juventud fueron puntos altos, hubo muchos otros objetivos que se fueron cumpliendo. Lo educativo, lo cultural, lo social fueron siempre tópicos ineludibles a la hora de los proyectos y el trabajo.

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Fueron unos cuantos los que se sumaron de afuera y colaboraron con los estudiantes.
“Lorusso y su mujer, que era periodista. Mario Saieg, que era co Director del diario Síntesis. También Valdo Rugani, que nos dio una mano bárbara con la revista que publicábamos. También nos ayudaba Fernando Yunes. Todos eran bienvenidos, sin importar su pensamiento ni sus ideas”. (Marcelo Geremía)

“Organizamos la Fiesta de la Juventud en el Tajamar. Fue en conjunto con la Dirección de Turismo de la Municipalidad. Un fiestón que convocó a muchísima gente. Fue un fiestón donde hubo números artísticos de primer nivel y una participación que superó todas las expectativas”. (Daniel Petrini)

Si bien lo del CEDAG se focalizó en una lucha de estudiantes, también significó un movimiento en la ciudad que fue mucho más allá de ello y trascendió a una lucha sectorial. Se dio en un momento en que la sociedad estaba con deseos de participar luego de los años oscuros y silenciosos.

A casi 40 años de su creación, justo es reconocer el aporte del CEDAG a esta querida democracia que supimos recuperar y debemos defender.

Cosas Nuestras agradece los recortes, las fotos y la memoria compartida por Daniel Petrini, Marcelo Geremía, Sergio De la Torre y Ana Burghini.

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