
Don Antonio Minicone fue todo un personaje, eso queda claro. Pero mucho más allá del personaje, vivió un hombre con una historia de vida durísima, que lo forjó en su personalidad. Y que le dio mucho, muchísimo a Alta Gracia.



Las fotos le pertenecen a un pasado no tan lejano... son apenas un puñado de imágenes que apenas si alcanzan para ejercitar la memoria colectiva.
Pero sirven, claro que sirven para recordar a una Alta Gracia que hace no tanto tiempo tenía otra fisonomía, ofrecía otra escenografía en muchos de sus rincones.
Como siempre decimos: ni peor ni mejor, distinta, diferente...
Pero claro, quienes ya peinamos algunas canas sabemos que uno siempre vuelve (aunque sea en su memoria) a donde alguna vez fue feliz. Por eso estas fotos nos mueven la estantería en la cabeza y -sobre todo- en el corazón.









