Verde nostalgia: “Don Pereyra” y el Club Parque del Sierras

Vicente Alfredo Pereyra. “Don Pereyra” para todos, sobre todo para los chicos. Una persona indispensable a la hora de hablar de los mejores tiempos del fútbol infantil de Alta Gracia. Nunca será tarde para recordarlo.

Alta Gracia Deportiva 16 de octubre de 2022 juan carlos juan carlos
DON PEREYRA

Vicente Alfredo Pereyra. “Don Pereyra” para todos, sobre todo para los chicos. Una persona indispensable a la hora de hablar de los mejores tiempos del fútbol infantil de Alta Gracia. Nunca será tarde para recordarlo.

Para recodar más acerca de “Don Pererya” y su querido club Parque del Sierras, recurrimos a Eduardo, uno de sus hijos. “Mi papá nació el 10 de enero de 1934 acá en Alta Gracia, se crio en barrio Don Bosco. Mi mamá se llamaba Victorina Berta Molina. “Yaya”, nacida en barrio Tiro Federal”.

La profesión de Pereyra era ser albañil y más tarde contratista de obras. Si bien trabajó un tiempo en la Renault, al dejar la fábrica volvió. “Tuvo muchísimas obras tanto acá como en Córdoba. El Colegio San Martín lo remodeló entero, hizo junto a mi hermano la bóveda del Banco Provincia en Córdoba, también infinidad de casas en Alta Gracia. En el barrio, muchas las construyó mi papá”. Sin ir más lejos, su hogar lo construyó con propias sus manos, hace unos 61 años, en barrio Gallego. “También construyó las casas de todos mis hermanos, tenemos casa gracias a él”.

Pereyra el fútbol

“Mi papá era hincha de Boca, pero su primer contacto con el fútbol fue con River de barrio Gallego. Los de la comisión eran todos vecinos nuestros y amigos de mi papá. Estaban Antonio Linares, los Fuentes, Jaime… lo nombraron secretario del club. Se juntaban siempre en el almacén de Don Fuentes, donde estaba el buzón. Mis hermanos alcanzaron a jugar en la Quinta”.

Pero la locura de Don Pereyra era el fútbol infantil. El baby, como se le llamaba por aquel entonces.
“Empezó dirigiendo el equipo del colegio Víctor Mercante en un torneo que se hacía en el Oratorio Salesianos. Entraban todos los colegios de Alta Gracia. Para el Víctor Mercante jugaba yo, Pelusa Urruti, Ricardo Murúa…a Marcelo Geremía lo tuvimos al arco, era un arquerazo. También Ricky Papp… Salió Campeón la escuela La Torre (que tenía a los Cuello como figuras). Los bailamos en la final, pero igual nos ganaron”.

Tiempos de canchas chicas y de chicos con cancha. Y con ganas que le transmitían a los grandes.
“Luego, Don Ramírez le propuso dirigir a Estudiantes de barrio Norte. Jugaban el Caballo Ramírez, Gerardo Morandini, el Gordo Ramírez… Tenía la cancha en el Parque Infantil, que por entonces era de tierra”.
Y así comienza a transitar su carrera en el fútbol infantil.

“Se va de Estudiantes y lo llaman de la Escuela República Italiana para armar el equipo del colegio. Al principio era para intercolegiales, pero terminaron entrando en la liga de Baby Fútbol. Me llevó a jugar ahí. Me acuerdo que tenía una camiseta roja con blanca, que la confeccionaban todos los padres”.
En varias oportunidades, Don Pereyra tuvo a su cargo el Seleccionado de Alta Gracia. “Una de esas veces fue en los torneos Evita en Río Ceballos, habían salido Campeones y representaban a Córdoba. Jugaba mi hermano Hugo, Osvaldo Coloccini, Jaime Accardo, Edgardo y Quique Peralta entre otros. Habrá sido en el año 1973 o 74. Ese año, también el seleccionado más chico, que dirigía Fidel Heredia también salieron campeones de los Evita provinciales. Jugaban Jorge Heredia, el hijo de Fidel, Mario Furlani, unos jugadorazos…”.

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Nace el “verde”

Finalizados los Evita, un día se le ocurrió una hermosa locura. En la esquina de su casa decidió hacer de un baldío, una cancha.
“Hasta ese momento, el lote era un baldío lleno de yuyos. Me acuerdo que jugábamos siempre los chicos haciendo chozas. Mi papá lo habló a Chiche Gutiérrez de Deportes de la Municipalidad y vinieron las máquinas a desmontar y emparejar. Así nació la cancha”.

Se pusieron los arcos, más tarde se alambró y tiempito después, se instaló el bufet. Cada día, Don Pereyra convocaba más y más chicos, así nació el Club Atlético Deportivo Parque del Sierras. Ahí en la esquina de Anatole France y Cavour.

“Teníamos todas las categorías, desde la Mini hasta la A. Incluso teníamos equipo de Veteranos. Me acuerdo de muchos nombres de los chicos: Sergio y Marcelo Fraga, Horacio Jaime, Gustavo Galindez, Renato D´Agata, Saez, Marcelo y Sergio Arana, los Amado (Juan Carlos y Coco), Gaby Gómez, Perricone, el mellizo Turri, Roberto Bourdet. Eran todos chicos del barrio Gallego”.

La camiseta (camisa) era verde con blanco con el escudo del club. El pantalón igual, y las medias verdes. Las camisas las hacían los mismo padres. En la Comisión estaban Pérez, el Quique Fraga, Jaime, Don Sáez de Falda del Carmen, Don D´Agata que llevaba a los chicos en la Break que tenía”.

Era todo a pulmón, trabajando por y para los chicos y por amor a ellos y al fútbol. Gente que dejaba el alma por la causa. Y Don Pereyra como abanderado de ellos y en el papel de “Delegado”, ese cargo que resumía ser técnico, preparador físico, papá, padrino y a veces hasta psicólogo de los pibes.

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“Mi papá organizó el Día del Niño en el Parque Infantil. Se hacían las cosas gestionando, y con mucho esfuerzo; no pidiendo dinero a la municipalidad. Todo era trabajar. Ese Día del Niño hubo de todo para los chicos y para las nenas, no esperábamos que nadie nos diera nada, lo íbamos a buscar”.

Los arbitrajes en aquel Baby corrían por cuenta de los propios técnicos y delegados de los clubes. Y no había problemas porque había respeto, educación. No había insultos, mucho menos peleas. Los partidos se vivían en familia y se disfrutaban entre todos. ¡Qué tiempos aquellos!

Parque del Sierras tuvo vida unos cuantos años, participando en la Liga de Baby Fútbol. Luego, siguió pero con el equipo de los Veteranos. “Papá tuvo el club más o menos hasta que tuvo unos 65 años más o menos. La mejor categoría que teníamos era la C. Los pibes se cambiaban siempre en casa y mi mamá renegaba porque quedaba toda la mugre en el living. Mi mamá hasta lavaba la ropa de partido de los chicos”.

Y agrega: “Los partidos empezaban a la mañana, pero desde la tarde anterior trabajábamos para dejar la cancha en condiciones. Y bien tempranito, estábamos marcándola y poniendo las redes. Y armando el bufet. La mayoría de los fines de semana almorzábamos en la cancha, ni íbamos a casa”.

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Así de sacrificado por los chicos fue el paso de Pereyra por nuestro fútbol infantil.
Una vieja foto enviada por un seguidor despertó la nostalgia de todos, y finalmente surgió la nota sobre “Don Pereyra”. Un hombre que aportó a los ideales de René Salamanca cuando de política se trató, y que llevó a la práctica sus ideas a la hora de brindarse por la comunidad en general y los más peques en particular.
¡Salud, Don Pereyra!

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