Entre mis recuerdos de niño (ya hace un buen puñado de décadas, debo decir) estaban unas extrañas carreras de autos que pasaban, vuelta tras vuelta, por el frente de mi casa.
El Hotel Quinta La Florida forma parte del pasado no tan lejano, pero brillante en que Alta Gracia se lucía con sus establecimientos. Con una estructura fantástica, fue la meca vacacional para funcionarios y empleados jerárquicos del Ferrocarril.