La historia de una ciudad se nutre de las historias de su gente, de sus vecinos. Y en este caso, el “Tambo de Uranga” es un mojón ineludible de la vida altagraciense.
Don Antonio Minicone fue todo un personaje, eso queda claro. Pero mucho más allá del personaje, vivió un hombre con una historia de vida durísima, que lo forjó en su personalidad. Y que le dio mucho, muchísimo a Alta Gracia.