


Lino Palacio, el gran dibujante que eligió Alta Gracia para vivir
juan carlosLino Palacio, el famoso dibujante pasó varios años en Alta Gracia, y dejó un legado de historias y anécdotas que hoy tratamos de rescatar.
Lino Palacio (así, sin “s” final) fue un dibujante excelso, un creador único que supo convertir a sus personajes en parada obligada para todos quienes tenían la sana costumbre de leer los diarios. Y este hombre vivió unos cuantos años en nuestra ciudad, recorrió sus calles, hizo amigos y regaló miles de sonrisas y autógrafos a grandes y chicos.
Para recoger retazos de su paso por Alta Gracia, recurrimos a Augusto Piccón, quien generosamente colaboró con sus conocimientos y recuerdos:
“Lino Palacio llegó por problemas de salud, concretamente tuberculosis, y se alojó en el Sierras Hotel. Como además de gran dibujante, Palacio había estudiado arquitectura, Don Roque Celentano le propuso redecorar los salones del Hotel y ambientar distinos espacios para las reuniones y las fiestas. Entre ellos, el Casino, para una gran fiesta de Fin de Año.
La década del 30 estaba terminando, el mundo había entrado en guerra y la alta sociedad argentina pasaba sus días en nuestra ciudad. Prácticamente había tomado por asalto al Sierras Hotel por aquellos tiempos”.
Palacio fue paciente del Dr. Ferrer Moratel. Su enfermedad no era avanzada, y alrededor del año 1944 ya estaba curado, lo que le permitiría repartir su tiempo entre Alta Gracia y Buenos Aires, donde las editoriales publicaban sus dibujos.

“Era un tipo de mucha facha, de mucha pinta, simpático y además, famoso. Estaba de moda la revista Billiken y él dibujaba todas las tapas. Eso hacía que todos los chicos lo buscaran para les firmara las revistas. Era gentil, pero eso terminó incomodándole.Tal vez por ello en 1943 dejó el Sierras y se mudó a una casa ubicada en la hoy calle Eva Perón donde vivió un largo tiempo más, hasta que volvió a Buenos Aires definitivamente allá por el año 1947”.

Lino Palacio fue un creador de enormes personajes de la historieta argentina como Don Fulgencio (el hombre que no tuvo infancia), inspirado en un hombre gordo que vio por la calle pateando y jugando con una cajita de fósforos. O Ramona, el mítico personaje de la sirvienta española, tomado de una persona de la vida real y que trabajó en su propia casa.

El hombre dejó su estela de arte y de magia en Alta Gracia y bueno es rescatar su memoria.
Nobleza obliga, el agradecimiento para Augusto Piccón por compartir sus conocimiento sy recuerdos para armar esta nota.



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