La Hermana Gregoria fue un símbolo de barrio Sur. Su acción religiosa y su personalidad marcaron a fuego a esa añeja y característica zona de nuestra ciudad.
Dante no fue goleador. No fue arquero imbatible. Tampoco un férreo defensor ni un hábil volante. Su vida y su trayectoria no transcurrieron con los “cortos”, pero vaya si estuvieron relacionadas con el fútbol.