DE CUANDO ALTA GRACIA EXPORTABA GUSANOS DE SEDA

Pasado y Presente 12 de agosto de 2020 Por juan carlos
En las primeras décadas del siglo pasado, nuestra ciudad era productora de gusanos de seda, que eran comercializados en todo el mundo.
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A lo largo de sus cuatrocientos años de vida, en Alta Gracia se han tejido miles de historias. Algunas entran en el terreno de la leyenda, de lo incomprobable. Pero están las otras, la que formaron parte de la vida diaria, comercial, industrial de la ciudad.

Y esta es una de ellas. Más que contar una historia, lo que haremos será cronicar hechos que sucedieron en Alta Gracia cuando aún no era ciudad, sino una pujante villa que pretendía ser más que un refugio de turistas con dinero y un sanatorio para enfermos de las vías respiratorias. En el día a día, aquí hubo emprendedores, personas que con su trabajo diario pusieron a Alta Gracia nada menos que en el mapa exportador del país.

Hoy, cuando hablamos de posibles inversiones foráneas y de crisis en la industria local, nos apoyaremos en algo que fue motivo de tratamiento en el Concejo Deliberante, allá por 1926.

 De exportación, y por ordenanza

Con fecha del 1 de setiembre de ese año, el Concejo Deliberante de Alta Gracia proclamó la ordenanza Nº 107 a los fines de facilitar a un par de emprendedores locales, la producción de… gusanos de seda!!!

El texto del Art. 1º reza textualmente: “Concédese con carácter exclusivo,  a los señores Guido Albertini y Guillermo Nieri, la autorización  necesaria para aprovechar las hojas de las plantas llamadas “moreras”, que se encuentran en la vía pública de este Municipio, como así también para injertar y podar esas plantas convenientemente y en tiempo oportuno, a objeto de mejorar las condiciones estética general, a juicio del Departamento Ejecutivo”.

La concesión que otorgaba la Municipalidad era por 8 años y los concesionarios estaban obligados a plantar anualmente en la vía pública, a partir del tercer año “una cantidad no menor de CIEN plantas de morera”.

No sabemos a ciencia cierta cómo les fue en el mediano o largo plazo a los amigos Albertini y Nieri, pero lo que sí es concreto que ese año 1926, a estos emprendedores las cosas les salieron redonditas, ya que con fecha del 20 de noviembre de ese mismo año, un certificado expedido por el Ministerio de Agricultura de la Nación daba cuenta que “el cultivo de Gusanos de Seda del Sr. Guido Albertini” durante el año 1926 produjo, en dos cosechas, nada menos que ¡seiscientos kilos de capullos!, lo que era calificado como una cantidad única en la República Argentina.

Hoy, de aquellas primitivas moreras que hace noventa años, no quedan ni rastros. O tal vez algunas pocas desperdigadas por las veredas de los barrios. Lo cierto es que allá por los años veinte del siglo pasado, Alta Gracia estaba en el mapa productor y exportador del preciado gusano de seda, algo altamente apetecido por los productores textiles del mundo entero.

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