
Pocos conocen esta historia que cuenta el Dr. Jorge Mazzucco en su libro “Alta Gracia Olvidada”.
Genaro Caliendo Galasso fue un educador con todas las letras. Pero también tuvo una faceta artística que develamos en esta nota.
Curiosidades31 de mayo de 2021Genaro Caliendo Galasso fue un educador con todas las letras. Uno de los primeros rectores que tuvo el viejo Colegio Nacional de Alta Gracia, su nombre es símbolo de respeto y reconocimiento de todos quienes lo conocieron, lo trataron o supieron de él.
Fue además, el primer Rector que tuvo el secundario del Colegio Anglo Americano, allá por 1971.
Pero Galasso también tuvo otras actividades y hobbies por los que se hizo conocido. La que mayor trascendencia alcanzó fue su profesión de odontólogo. Fue uno de los históricos dentistas de nuestra ciudad, con su consultorio ubicado frente al Tajamar, sobre calle Padre Grenón (¿estoy equivocado o en aquel tiempo se llamaba "Frías"?).
Pero no solo de esto alimentaba su espíritu Genaro Caliendo Galasso. Al hombre le gustaba la música, y el tango estaba entre sus géneros preferidos.
Nos cuenta su hijo Yamil: "Mi viejo era un muy buen guitarrista, casi te diría a nivel de ser un concertista. Pero lo que la gente por ahí no sabe era la amistad que tenía con gente de Buenos Aires".
Y por eso, a quienes lo conocieron no les sorprende para nada que hayamos encontrado en la red una milonga de su autoría poética.
Es que con el nombre artístico de "Pepe Gala" incursionó en la escritura de letras para canciones.
Una de ellas fue el tango en ritmo milonga "Porteña y nada más", cuya música le pertenece a Don Filinto y la letra figura como co autoría junto a Mario Rafaelli. Este tango fue grabado por la orquesta de Carlos Di Sarli, con la voz de Mario Pomar, allá por 1952.
Pocos conocen esta historia que cuenta el Dr. Jorge Mazzucco en su libro “Alta Gracia Olvidada”.
Fue a finales de los años cincuenta, tal vez con los sesenta amaneciendo. El escenario, el histórico barrio Norte y los protagonistas dos novios y toda su comitiva de familiares y amigos.
"Una sequía impresionante" es un capítulo de los tantos que tiene el libro "Viejas estampas de Alta Gracia", escrito por Jorge Zemborain, y queremos compartirlo con ustedes.
El recuerdo de un sismo único que tuvo a los alrededores de Alta Gracia como epicentro, allá por 1921.
El museo Jesuítico no siempre fue museo. Lo que conocimos como Casa del Virrey Liniers apenas comenzó a ser un espacio destinado al público, durante muchos años fue residencia privada de una reconocida familia de Alta Gracia.
Normalmente, cuando posteamos una fotografía en nuestras redes sociales la reacción es unánime a la hora de opinar sobre la misma. Entonces, un recuerdo dispara otro, una cara termina siendo referencia para una historia, y así se va desarrollando el diálogo entre nuestros amigos lectores de Cosas Nuestras.
Julio Conforti tuvo a su cargo uno de los dos kioscos que estaban en la vieja terminal. No hace mucho nos contó sobre aquellos años...
Un recuerdo personal de este periodista, pero que forma parte de la memoria popular de barrio Gallego. El Almacén "Los Hermanitos". El del gallego y de Doña Mary.
Juan Gumersindo Quinteros. De caddie a jugar un Mundial. El golf en sus venas para el mejor de todos los tiempos en nuestra ciudad.
Horacio tal vez sea el resumen de todo lo que expresa la famosa frase de “la pelota siempre al 10”. Es que su sola presencia en cancha, durante años, fue un seguro de buen fútbol, de botín inteligente. De pase bien dado y jugada bien terminada.