
Ayer y hoy: la historia de una esquina (que no es una esquina cualquiera)
Mirando al Tajamar, allá donde la calle Padre Viera comienza a subir rumbo a la Shell, en la intersección con Arturo Illia, hay
La fisonomía de una ciudad, su paisaje urbano va cambiando a lo largo del tiempo, por más que las paredes sigan siendo las mismas, y las viejas construcciones se sostengan inconmovibles ante el paso del tiempo.
La historia detrás de una foto09 de julio de 2020La fisonomía de una ciudad, su paisaje urbano va cambiando a lo largo del tiempo, por más que las paredes sigan siendo las mismas, y las viejas construcciones se sostengan inconmovibles ante el paso del tiempo.
Las viejas paredes son testigos mudos de las variantes que van llegando con los años. Los gruesos ladrillos que erigen las paredes de la Estancia Jesuítica han visto pasar los cambios que se fueron produciendo en una ciudad que crecía día a día.
Los vehículos cambian; cambian las costumbres, y hasta van cambiando las normas del tránsito. Todo hace que con el paso de los años, una misma postal tenga notorias diferencias con la anterior.
En el caso de nuestra querida Alta Gracia, todo lo que hoy es la explanada frente al Museo Jesuítico y Casa del Virrey Liniers ha ido sufriendo (o gozando) modificaciones según pasaron los almanaques.
De ser un amplísimo terreno baldío sin más tránsito (uno calcula) que los caballos o las mulas de quienes trabajaban en las quintas de la Estancia, a lo que es hoy.
Del viejo carro tirado por caballos, a los autos estacionados a 45º frente a las casona colonial. Pasando por los viejos Ford que estacionaban de culata al Museo (que por aquel entonces ni siquiera era museo).
Del blanco y negro a la foto color. Del nebuloso pasado al presente con todos los tonos. Así, al compás de una ciudad que hace un tiempo, decidió que ningún auto transitara más por este sector. Revalorizando así el legado histórico de nuestro casco urbano.
Varias imágenes, varias fotos, varias épocas de una Alta Gracia que no se fue, sino que fue trocando en una ciudad cada vez más grande, con otro ritmo, otro tránsito y -por supuesto- otro paisaje urbano.
Mirando al Tajamar, allá donde la calle Padre Viera comienza a subir rumbo a la Shell, en la intersección con Arturo Illia, hay
Toda historia tiene un final, y en este caso, fue feliz....
Las canteras del Cerro fueron todo un símbolo de Alta Gracia. Fuente de trabajo para muchos, de sus entrañas salieron las piedras que se transportaron a todo el país. Muchos recuerdos se agrupan en torno a su nombre.
Esta majestuosa construcción está ubicada frente al parque del Sierras Hotel. Más concretamente en la esquina de Franchini y Massenet.
Toda foto tiene su historia, y cuando en una imagen se reúnen elementos tan particulares, mucho más.
Julio Conforti tuvo a su cargo uno de los dos kioscos que estaban en la vieja terminal. No hace mucho nos contó sobre aquellos años...
Un recuerdo personal de este periodista, pero que forma parte de la memoria popular de barrio Gallego. El Almacén "Los Hermanitos". El del gallego y de Doña Mary.
Juan Gumersindo Quinteros. De caddie a jugar un Mundial. El golf en sus venas para el mejor de todos los tiempos en nuestra ciudad.
Horacio tal vez sea el resumen de todo lo que expresa la famosa frase de “la pelota siempre al 10”. Es que su sola presencia en cancha, durante años, fue un seguro de buen fútbol, de botín inteligente. De pase bien dado y jugada bien terminada.